A veces falta que alguien te recuerde quien eres y qué es lo que buscas, no sé, creo que a veces la gente llega a tu vida para cumplir x misión, por muy religioso y místico que suene.
De vez en cuando es bueno recordar qué es lo que buscamos en la vida, qué es lo que de verdad queremos, digo, para recargar las pilas cuando de verdad no van quedando ganas de seguir. La inspiración para mi es demasiado necesaria, no sé si es bueno o malo, pero necesito tener ganas para hacer algo, no puedo ser un robot. En este preciso momento quiero encerrarme en mi pieza y dormir hasta que se haya acabado el mundo, de verdad, es una desmotivación en general, gigante! Y tengo la tendencia de buscar cosas que me devuelvan la chispa, las ganas, de salvar al mundo, o aunque sea contribuir con un granito de arena.
Este es el punto en que muchas personas se hacen tatuajes, pintan la pieza, escribiendo algo para recordarse todos los días lo que quieren. Lo que me recuerda mi tarde del jueves pasado, que participé en la actividad "Café con un Doc" de mi facultad, y tuve la suerte de tomarme un chocolate caliente acompañado de un exquisito kuchen de nuez y manjar, y sobre todo, del increible Dr. Vicuña. Mi profesor de bioquímica, y una de las personas más "buenas de adentro" que he conocido. Cada palabra que salió de su boca quedó tatuada en todos los presentes, no cabe duda. Icreible como me motivó en dos segundos, a leer, a buscar, y me agradó mucho saber que compartimos el mismo amor por el conocimiento, y la ciencia. Claro que en tercer año, ese amor se pierde, generalmente, y se disfraza de pena rabia o lo que sea.
Ahora no tengo ganas de estudiar su maravilloso ramo, porque tengo miles de cosas en la cabeza, que me dan pena, que me tiran para abajo, pero tiene que haber, algo muy en el fondo, que me recuerde qué es lo que quiero, y que tengo que aprender replicación para salvar al mundo.
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